Situada en la mitad de la calle Empedrado (nº 207...me ha llamado la atención que todas las calles de Cuba tienen una numeración muy alta, desconozco por qué), se ha convertido en un lugar de visita obligada en la ciudad. El local abrió en 1942 como tienda de alimentación. Posteriormente, cuando se le añadió una barra para servir bebidas alcohólicas (si es la actual, deciros que es un espacio muy reducido), se convirtió en un punto de reunión de intelectuales, artistas y políticos (vaya, a este "colectivo" veo que les iba empinar el codo...). En la actualidad es un buen restaurante (con muchos rincones, recovecos, reservados y laberintos) de comida criolla con un bar donde se sirven chopitos de ron y cócteles cubanos. Las paredes están cubiertas con fotografías, dibujos, graffitis, y autógráfos de visitantes (yo dejé el mío, para no ser menos). Fueron famosos clientes Nat King Cole, Pablo Neruda, Nicolás Guillén, García Márquez, Alejo Carpentier, Ernest Hemingway...¿y Fidel Castro?.
Más allá de la bebida que tomé (nada especial), espectacular cómo estaban "empapeladas" las paredes (ahí tenéis las fotos demostrativas). Sugerencia para emprendedores: que en sus locales de copas o afines, los clientes podamos escribir en las paredes lo que nos de la gana...eso sí, recordándonos que lo hagamos con respeto y amor. |
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